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| Imagen de una triste realidad |
UN SER AMORFO
Luego de un sueño profundo, Juan Quispe, se vio en el espejo y se sorprendió al ver su cuerpo lleno de pelos. En el espejo vio su cara infectada por granos, en medio observó su nariz alargada como una espada. Continuó bajando y notó que su panza prominente había desaparecido, pero en poco tiempo se dio cuenta que lo tenía en la espalda con los brazos en la dirección contraria a su andar. Al intentar caminar se cayó, fue ahí cuando divisó sus tres patas en cada pierna, que no le permitían mantener el equilibrio.
¿Que me está pasando?
No es un sueño, es verdad…

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