viernes, 11 de enero de 2013

INVERSIÓN MINERA RESPONSABLE


Para nadie es un secreto que el sector que está teniendo un acentuado crecimiento es la minería, por ello, existen proyectos de inversión, en este rubro, que repercuten en la economía del país, bajo la premisa de responsabilidad.

Tenemos una cartera de 45 proyectos, ocho son continuaciones que presentan modificaciones del estudio ambiental esos 8 proyectos suman 5900 millones de dólares.

Existe una cartera de 11 proyectos aprobados con EIA (Estudio de Impacto Ambiental), que suman 16,589 millones de dólares, adicionalmente hay dos proyectos que tienen dos estudios de impacto ambiental de 51 millones de dólares.

Existen 24 proyectos de esa cartera que están en proceso de exploración, en algunos casos se espera que en 3 o 4 años puedan estar presentando proyectos de estudio ambiental con fines de explotación, ellos suman 20,884 millones de dólares, en total esta cartera suman 42, 621 millones de dólares.

Entre los que tienen su EIA aprobado y han iniciado su  etapa de construcción  figura también Tantahuatay, que es un proyecto de oro y plata, perteneciente a la compañía minera Coimolache S.A./Newmont y Buenaventura, y está ubicado en Cajamarca. La inversión que se ha previsto es de US$56 millones.

Está programado, asimismo, el proyecto Marcobre (Mina Justa), ubicado en Ica, de Marcobre S.A.C./Chariot Resources (Canadá), cuya construcción demandará una inversión de US$744 millones; así como Minas Conga, que es un proyecto de cobre y oro de Minera Yanacocha S.R.L./ Newmont, Buenaventura (Perú), localizado en Cajamarca y que implicará una inversión de US$3,500 millones.

El proyecto Pucamarca, de oro y plata, que pertenece a Minsur/Grupo Brescia y está localizado en Tacna es otro cuya ejecución se emprende este año con una inversión de US$90 millones.

Por otra parte, la inversión realizada en la actividad minera en los tres primeros meses del año y que asciende a US$1,133 millones 826,158, se ha dado en forma descentralizada, que es lo que caracteriza el desempeño de este importante sector de la producción nacional. Esto favorece principalmente el desarrollo de las regiones, provincias y distritos del Perú.

Así, el 21.41% (US$242 millones 753,317) corresponde al Cusco, el 16.79% (US$190 millones 334,282) a Cajamarca, el 12.02% (US$136 millones 332,091) se ha efectuado en Ancash, el 10.87% (US$123 millones 214,435) en Junín y el 7.19% (USS$81 millones 562,973) en Arequipa.

La inversión minera se ha efectuado igualmente en otras regiones generando empleo directo e indirecto adecuadamente remunerado, entre otros beneficios. El 6.15% (US$69 millones 714,593) se aplicó en Pasco, el 5.24% (US$59 millones 424,866) en La Libertad y el 4.78% (US$54 millones 170,694) en la región Lima.

En el departamento de Puno la inversión en minería en el mencionado periodo ascendió a US$10 millones 303,735, que representa el 0.91% del total invertido en el país. En Amazonas ha sido por un monto de US$2 millones 635,768, equivalente al 0.23%.

Para un mayor conocimiento sobre la aprobación de un proyecto de estudio ambiental, la revista Minería y Medioambiente conversó con el Director general de Asuntos Ambientales Mineros, el Ingeniero Felipe Ramirez Delpino.


¿Qué es un Estudio de Impacto Ambiental?
Es un análisis técnico detallado, en el cual inicialmente se define la línea base,  la que define como está el medioambiente antes de cualquier actividad minera, en que condiciones se encuentra la flora, fauna, el agua, el suelo, los ruidos entre otros. Luego de definir las condiciones naturales antes de ejecutar el proyecto, se plantea las estructuras que va a contener y los impactos que pudiera generar, planteándose las medidas de remediación necesarias.
INGENIERO FELIPE RAMIREZ.


¿Qué proyectos están aprobados con EIA?
Si los vemos de norte a sur, en Cajamarca tenemos el proyecto Tantahuatay que es de minera Coimolache y también el proyecto Minas Conga que es de Yanacocha.
En La Libertad está aprobado el proyecto La Arena, que es de la empresa La Arena S.A. En Lima se ha aprobado el proyecto Invicta de la empresa Invicta Mining Corp. En Junín el proyecto Toromocho que es de minera Chinalco. En Ica el proyecto Minas Justa que es de la empresa Marcobre Sac. En Apurímac  Las Bambas, que es de Xstrata Perú. En Cusco hay dos proyectos, Antapaccay que es de Xstrata Tintaya, y el proyecto Constancia de Hudbay  Minerals. Adermás en Moquegua el proyecto Quellaveco que es de Anglo American y en Tacna el proyecto Pucamarca que es de Minsur S.A.

¿Cuál es la parte más importante en la evaluación de un estudio ambiental?
La parte más importante es que la línea base estén bien definida, porque tenemos que saber cual es el ambiente en el que se está interviniendo, también, que los impactos sean debidamente dimensionados, para que las medidas de mitigación aplicadas cumplan el objetivo que se persigue, que es no generar un impacto significativo. Este estudio, por tener que ver con el agua, aire, suelo, vegetación, vida animal, etc., es multidisciplinario, en el participan biólogos, ingenieros en geotecnia, ingenieros civiles, ingenieros especialistas en hidrogeología, entre otros, por otro lado, aquí se involucran otras instituciones como el Ministerio de Agricultura,  la Autoridad Nacional del Agua (ANA), y otras, las que emiten opiniones sobre estos estudios ambientales.

¿Por qué demoran en dar el visto bueno a los proyectos?
El tema ambiental es una disciplina relativamente nueva, en nuestro país la legislación peruana para el sector minero rige a partir del 2003, ese año se aprobó el reglamento ambiental para la minería que es el decreto supremo 01693-EM. Los estudios ambientales que hoy evaluamos son mucho más exigentes que hace 10 años. Hemos avanzado, tanto los evaluadores como las propias empresas que presentan el estudio. Desde el 2009 el ministerio ha empezado un proceso de mejora continua a efecto de reducir los plazos de evaluación, hoy la evaluación de un estudio de impacto ambiental (EIA) está tomando aproximadamente un año. En el proceso de participación ciudadana ya existen 90 días necesarios para cumplir con el proceso que establece la norma, posteriormente tenemos que recibir las observaciones de los sectores y de la población y la recopilación de todas esas observaciones también toman un tiempo, que pueden ser de unos 30 días, con lo que ya se fueron 4 meses. Nosotros recibimos aproximadamente 308 estudios al año, con el agravante que no habiéndose aprobado aún términos de referencia uniformes para los estudios ambientales detallados, todos ellos ingresan con un formato distinto, lo cual dificulta la evaluación. Por ejemplo, si el evaluador quiere revisar la información biológica del proyecto, tiene que leer todo el proyecto y un estudio ambiental suele tener más de 5 mil páginas, por esa razón en la actualización del Reglamento Ambiental Minero, estamos estableciendo términos de referencia uniformes para todos los estudios ambientales.

¿Esto se necesita para sistematizar la evaluación?
Sí, definir términos de referencia, un orden, una forma de presentación y los contenidos son absolutamente necesarios para una metodología de evaluación que sea más ágil. En este momento nosotros ya tenemos aprobada la norma que permite que los proyectos de exploración se presenten en forma digital, puesto que se tiene aprobados previamente los términos de referencia para estos estudios, lo que permite asignarlos, el mismo día, a distintos evaluadores, para que cada uno analice la disciplina que le corresponde. Antes, para que lo reciba la Dirección de Asuntos Ambientales Mineros tenían que pasar cerca de 4 días, porque se tenían que escanearse, se revisaba para poder definir su admisibilidad, transcurriendo unos 10 días más para determinar que tenga toda la información requerida, finalmente se asignaba el estudio a un grupo de evaluadores, pero como no estaba ordenado el documento tenía que pasar por cada evaluador o solicitar una gran cantidad de copias para que varios especialistas lo lean al mismo tiempo.



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